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Guía clínica · Ciudad de México

Ansiedad y ataques de pánico:
cuando la alerta no se apaga

Sentir ansiedad es normal y todos la experimentamos ante los problemas de la vida cotidiana. El problema empieza cuando esa alarma se queda encendida sin que haya un peligro real enfrente. Esta guía explica cómo se manifiesta la ansiedad —incluidos sus síntomas físicos, que son completamente reales—, qué son los ataques de pánico y qué tratamientos funcionan.

Cuándo la ansiedad deja de ser normal

La ansiedad cumple una función: nos prepara para responder ante una amenaza. Todos la sentimos ante situaciones difíciles, exámenes, entrevistas o problemas de la vida diaria, y eso no es patológico.

Cuando deja de ser normal la consideramos un trastorno, y se caracteriza por estar constantemente preocupado por situaciones futuras que quizá todavía no están pasando, o de las que ni siquiera tenemos la certeza de que vayan a pasar. La mente se adelanta a escenarios que no existen y el cuerpo responde como si ya estuvieran ocurriendo.

El cuerpo no distingue entre un peligro real y uno imaginado. Responde igual ante los dos.

La ansiedad no son solo preocupaciones

Es un error frecuente pensar que la ansiedad es únicamente mental. Afecta varias áreas concretas de la vida.

El sueño

Las preocupaciones aparecen justo antes de dormir, cuesta trabajo conciliar el sueño, hay despertares a lo largo de la noche, o uno despierta antes de la hora habitual sin poder volver a dormir.

La alimentación

Puede ir en dos direcciones opuestas. Algunas personas comen de más buscando controlar el malestar o la preocupación; otras pierden el interés en la comida y notan una disminución del hambre.

El cuerpo

Esta es la parte que más confunde a los pacientes. Los síntomas físicos de la ansiedad son reales, no imaginados. Los más habituales son:

Antes de asumir que es ansiedad

Siempre conviene descartar causas médicas que producen síntomas parecidos: alteraciones tiroideas, problemas cardíacos o del equilibrio. Si ya tienes estudios normales y los síntomas continúan, una evaluación psiquiátrica tiene mucho sentido. Y si resulta ser ansiedad, eso no la vuelve menos real: significa que tiene un tratamiento efectivo.

Los ataques de pánico

Algunos pacientes viven episodios súbitos de ansiedad muy intensa que llamamos ataques o crisis de pánico. Se caracterizan por un miedo inminente de morir, la sensación de que algo terrible está a punto de ocurrir, o el temor de estar perdiendo el control.

Durante el episodio pueden presentarse:

Suelen durar alrededor de cinco minutos y pueden presentarse varias veces al día. Son profundamente desagradables, pero no son peligrosos en sí mismos: el cuerpo está activando una respuesta de alarma completa sin que exista una amenaza real.

Si es tu primer episodio

Un primer cuadro de dolor en el pecho con falta de aire debe valorarse médicamente para descartar causas cardíacas antes de atribuirlo a ansiedad. Una vez descartado lo médico, el abordaje psiquiátrico y psicoterapéutico es el camino.

Las fobias

Otra forma común de ansiedad son las fobias: miedos intensos y desproporcionados hacia situaciones, animales u objetos específicos. Pueden desencadenar exactamente los mismos síntomas que se viven en la ansiedad generalizada o en los ataques de pánico, y responden al mismo tipo de tratamiento.

Cuándo buscar ayuda

El criterio no es la intensidad del malestar, sino el impacto en tu funcionamiento. Es momento de una valoración cuando los síntomas empiezan a causar problemas en la vida personal, social, laboral o académica.

En la práctica, esto suele verse cuando la persona deja de hacer actividades cotidianas: salir a la calle, ir a comprar la despensa, permanecer en el trabajo, usar el transporte público, asistir a reuniones. Cuando la ansiedad empieza a decidir por ti qué haces y qué evitas, ya hay motivo suficiente para atenderla.

Tratamiento de la ansiedad

El tratamiento ideal suele ser la combinación de terapia cognitivo-conductual y medicamento.

Terapia cognitivo-conductual

A diferencia de lo que muchas personas piensan, la TCC no consiste en exponerse sin sentido a las cosas que nos estresan o dan miedo. El trabajo consiste en entender nuestra historia de vida y las creencias sobre nosotros mismos que nos han hecho susceptibles a la ansiedad, y a partir de ahí modificar los patrones que la sostienen.

La exposición, cuando se usa, es gradual y planeada. Y el proceso se acompaña de técnicas de relajación que permiten regular la ansiedad por cuenta propia, que es en última instancia el objetivo del tratamiento.

Antidepresivos

Los medicamentos que se utilizan para tratar la ansiedad a largo plazo son los antidepresivos. Puede sonar contradictorio, pero tiene una explicación clara.

En la ansiedad, una parte del cerebro llamada amígdala —nuestro centro del miedo— se encuentra muy reactiva. Para calmar esa región se necesitan niveles altos de serotonina en el cerebro, y por eso en la mayoría de los casos se requieren dosis algo más elevadas que las que se usan para tratar depresión.

Benzodiacepinas

El uso de las conocidas benzodiacepinas —clonazepam, alprazolam, lorazepam— actualmente se restringe a la fase inicial del tratamiento, con el objetivo de controlar rápido los síntomas mientras los antidepresivos hacen efecto.

Se busca siempre la dosis mínima efectiva para no causar somnolencia ni sedación excesiva. Estos medicamentos sí tienen potencial de uso nocivo y de dependencia, pero utilizados de la manera correcta, en márgenes de tiempo cortos y bajo la supervisión de un especialista, son seguros.

El pronóstico es bueno

Los trastornos de ansiedad están entre los que mejor responden al tratamiento en toda la psiquiatría. El trastorno de pánico en particular tiene muy buen pronóstico con terapia cognitivo-conductual. El objetivo no es depender de un fármaco indefinidamente, sino recuperar la capacidad de manejar la ansiedad con herramientas propias.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo la ansiedad deja de ser normal y se vuelve un trastorno?
La ansiedad es una respuesta normal ante situaciones difíciles y todos la experimentamos. Se considera un trastorno cuando la preocupación se vuelve constante, se dirige a situaciones futuras que aún no ocurren o que ni siquiera sabemos si van a ocurrir, y empieza a generar problemas en la vida personal, social, laboral o académica.
Me dijeron que tengo ansiedad pero siento que es algo físico. ¿Cómo lo diferencio?
La ansiedad produce síntomas físicos completamente reales: palpitaciones, opresión en el pecho, tensión muscular, dolor de cabeza, mareo y alteraciones digestivas. No es imaginación. Antes de asumir que se trata de ansiedad siempre es importante descartar causas médicas como alteraciones tiroideas o problemas cardíacos. Si los estudios resultan normales y los síntomas persisten, una evaluación psiquiátrica tiene mucho sentido.
¿Qué es un ataque de pánico y cuánto dura?
Es un episodio súbito de ansiedad muy intensa que incluye miedo inminente de morir, sensación de que algo terrible va a ocurrir o miedo a perder el control. Se acompaña de palpitaciones, presión en el pecho, falta de aire pese a respirar con intensidad, pérdida de fuerza en manos o piernas, sudor frío y temblor. Suelen durar alrededor de cinco minutos y pueden presentarse varias veces al día.
¿Necesito tomar medicamento de por vida para la ansiedad?
No necesariamente. Los trastornos de ansiedad responden muy bien a la terapia cognitivo-conductual, que es uno de los tratamientos con mejor pronóstico. El medicamento suele ser útil para reducir la intensidad de los síntomas mientras se trabaja en terapia, pero el objetivo es que puedas manejar la ansiedad con herramientas propias. La duración depende de cada caso.
¿Por qué se usan antidepresivos para tratar la ansiedad?
En la ansiedad, una región cerebral llamada amígdala, que funciona como centro del miedo, está excesivamente reactiva. Calmar esa región requiere niveles adecuados de serotonina, y por eso los antidepresivos son el tratamiento de largo plazo. En ansiedad suelen requerirse dosis algo más altas que las utilizadas en depresión.
¿El clonazepam y el alprazolam son seguros?
Las benzodiacepinas como clonazepam, alprazolam o lorazepam se reservan actualmente para la fase inicial del tratamiento, con el fin de controlar rápidamente los síntomas mientras el antidepresivo hace efecto. Se busca la dosis mínima efectiva para evitar somnolencia o sedación excesiva. Tienen potencial de uso nocivo y dependencia, pero utilizadas correctamente, por tiempo corto y bajo supervisión de un especialista, son seguras.

¿La ansiedad está decidiendo por ti?

Si la preocupación constante, los síntomas físicos o los ataques de pánico están limitando tu vida diaria, hay tratamiento y funciona. Atiendo consulta presencial en Del Valle, Benito Juárez, y en línea para toda la República Mexicana.

Primera consulta $2,000 MXN · Seguimiento $1,500 MXN · Consulta en inglés disponible

Esta guía tiene fines informativos y no sustituye una valoración médica individual. Los síntomas físicos descritos requieren descartar causas médicas mediante evaluación clínica. Ningún tratamiento farmacológico debe iniciarse ni suspenderse sin supervisión médica.