El insomnio tiene varias formas
Existe la idea de que el insomnio es únicamente el problema de no poder conciliar el sueño al momento de acostarnos. Es la presentación más conocida, pero no la única.
También es insomnio despertarse a lo largo de la noche y tener problemas para volver a dormir. Y lo es despertar antes de lo que planeamos, o antes de nuestra hora habitual, sin poder retomar el sueño.
Hay una cuarta forma que casi nunca se identifica como problema: el sueño no reparador. Dormir una cantidad aparentemente suficiente de horas y aun así amanecer cansado, arrastrando somnolencia durante el día.
Por qué aparece
Generalmente el insomnio puede ser un síntoma de alarma de estar cursando con un cuadro ansioso o depresivo. De hecho, es uno de los primeros signos que aparecen y uno de los últimos en resolverse.
Pero no son las únicas causas. También pueden estar detrás:
- Efectos adversos de medicamentos, entre ellos algunos antihipertensivos
- Un mal control del dolor en padecimientos crónicos
- Patologías médicas de diversa índole
- Trastornos propios del sueño
Por eso una buena historia clínica es el punto de partida: sin identificar la causa, tratar el insomnio a ciegas suele funcionar poco y por poco tiempo.
La apnea obstructiva del sueño
Es una de las condiciones más frecuentes y más subdiagnosticadas. Se trata de una patología en la que literalmente se presentan pequeños lapsos a lo largo del sueño en los que dejamos de respirar.
La presentación más común se debe a alteraciones anatómicas del cuello o de la vía aérea, o a sobrepeso u obesidad, que pueden colapsar la vía aérea a la hora de dormir.
Lo característico es que la persona no se da cuenta. Duerme sus ocho horas, no recuerda haber despertado, y aun así vive con cansancio persistente y sueño poco reparador. Con frecuencia es la pareja quien nota los ronquidos o las pausas respiratorias.
Cuándo sospecharla
Cansancio persistente pese a una buena cantidad de horas de sueño, ronquido intenso, pausas respiratorias observadas por otra persona, o somnolencia diurna marcada. Es una condición que merece estudio específico porque su impacto va más allá del descanso.
El otro extremo: dormir de más
Solemos pensar que los problemas de sueño consisten únicamente en no poder dormir, pero también hay personas en el espectro opuesto: tienen sueño excesivo y se quedan dormidas con demasiada facilidad, a pesar de haber tenido un tiempo de sueño adecuado y reparador.
La patología más representativa de este grupo es la narcolepsia, un trastorno caracterizado por episodios de sueño súbito durante el día pese a estar descansado y a tener un ciclo de sueño adecuado. Es poco frecuente pero muy incapacitante, y suele tardar años en diagnosticarse.
Cuándo buscar ayuda
El momento ideal para valorar el sueño es cuando estos problemas empiezan a causar dificultad para llevar la vida cotidiana: problemas en el trabajo, en la escuela o en la vida personal.
Hay además una razón médica de fondo. Las alteraciones del sueño no son inocuas: se asocian a enfermedades como diabetes, hipertensión y padecimientos cardíacos o neurológicos. Dormir mal de forma sostenida tiene consecuencias que van mucho más allá del cansancio.
Cómo se estudia
Con una buena historia clínica se puede llegar a establecer una posible causa del insomnio en la mayoría de los casos. Se exploran hábitos, horarios, consumo de sustancias, medicamentos en uso, síntomas anímicos y antecedentes médicos.
Algunos pacientes pueden llegar a requerir estudios de laboratorio o una polisomnografía —un estudio del sueño— para poder diagnosticar condiciones como la apnea obstructiva, que no se identifican solo con la entrevista.
Tratamiento
Higiene del sueño
El tratamiento generalmente comienza con medidas conductuales para mejorar nuestra higiene del sueño: horarios, ambiente, rutinas previas a acostarse, exposición a luz, uso de pantallas, consumo de cafeína y alcohol. Suena básico, pero es donde más se gana cuando se hace bien y de forma consistente.
Terapia cognitivo-conductual para insomnio
La TCC enfocada en sueño es una alternativa libre de medicamentos para mejorar nuestra relación con esta parte tan fundamental de la vida. Trabaja los pensamientos que mantienen el sueño alterado —la ansiedad anticipatoria de "no voy a poder dormir", el monitoreo constante del reloj, la frustración acumulada— y las conductas que sin darnos cuenta perpetúan el problema.
Es el tratamiento con mejor evidencia para el insomnio crónico, y sus efectos se mantienen más tiempo que los del medicamento.
Medicamento
Ocasionalmente se puede hacer apoyo de medicamentos para facilitar la adopción de estos nuevos hábitos de sueño y permitir las intervenciones terapéuticas pertinentes. El medicamento acompaña el proceso; no lo sustituye.
Y cuando el insomnio es síntoma de un cuadro ansioso o depresivo de fondo, tratar esa condición suele resolver también el sueño.
Sobre automedicarse para dormir
Es muy común recurrir por cuenta propia a antihistamínicos, melatonina o medicamentos prestados. El problema no es solo la eficacia limitada: al enmascarar el síntoma se retrasa el diagnóstico de lo que está causándolo, que puede ser una depresión, una apnea o un efecto adverso de otro medicamento.